Sobre mi

Tras la crisis laboral y económica y quedarme en paro en 2012, para ocupar el tiempo y despejar la cabeza (sin llegar a conseguirlo del todo) comencé a dibujar todo aquello que se me ocurría hasta desembocar en estas Ciudades Imposibles que en ocasiones son reflejo de algunos de mis sueños y obsesiones.

Realmente nunca le he dado importancia a lo que hacía muy a pesar de la opinión de mi familia y de todos los que me rodeaban. Muchas veces valorar lo que uno hace es la parte más complicada de hacer cualquier cosa: somos nuestro peor enemigo.

Un día mi hijo me dio un empujón publicando varios de las ilustraciones en Twitter y entonces todo cambió.



Los dibujos dieron la vuelta al mundo y la gente empezó a interesarse por mi trabajo y a preguntarme por la posibilidad de hacerse con alguno de ellos. Medios digitales como Verne/El País, Uppers o Clarín , cadenas de televisión y radio se hicieron eco de un «loco que templaba sus ánimos construyendo ciudades que podían ser todas y ninguna a la vez.»

Ciudades con perspectivas imposibles de encajar, que evocan sin orden alguno a maestros como Escher siempre con un toque de locura distinto, pero no muy diferente. Ciudades que recuerdan a Nueva York, Londres, Barcelona, Madrid o Sevilla y al mismo tiempo, nadie sería capaz de afirmar que son ninguna de ellas.

La gente se volcó con las Ciudades Imposibles. Miles de retweets, likes y mensajes de ánimo así como de apoyo llegaron en cuestión de horas. Láminas que salieron de viaje hacia puntos tan dispares como México, Miami o Nueva York así como a través de toda la península en busca de sus nuevos habitantes.

Tras meses en distintas plataformas online donde sólo podíamos vender copias y productos derivados, decidimos unificar todos nuestros productos en un sólo lugar.

Y aquí estamos.